Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Elíseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Elíseo. 2 Reyes 6:16, 17.

Desesperación. Es una palabra que, seguramente, alguna vez pudo haber descrito con precisión lo que sentías. Sobreviene cuando las situaciones por las que atraviesas son extremas. Cuando toda la realidad que puedes ver, sentir y tocar te dice que no hay salida para tu problema. Cuando lo que amenaza tu seguridad y la de los tuyos, o aun tu vida misma, es mucho más grande que tú y no tienes cómo enfrentarlo.

Enfurecido al saber que el profeta de Dios, Elíseo, estaba frustrando sus planes de conquista, el rey de Siria envía a todo un ejército armado a la localidad de Dotán, donde reside Elíseo, a fin de acabar con su vida y solucionar el problema.

Allí, el siervo de Elíseo, al salir de madrugada a cumplir sus tareas, ve la ciudad cercada por el gran ejército sirio. Desesperado, llama a su señor, y le dice: “¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?” (vers. 15).

Entonces, Elíseo pronuncia las bellísimas palabras de seguridad y la hermosa oración que aparecen en nuestro texto de reflexión para hoy.

Con Dios siempre somos mayoría y más fuertes que nuestros enemigos. No nosotros, que somos débiles y falibles mortales, sino quienes están, invisibles, a nuestro lado, de parte del mundo celestial. Lo único que necesitamos es que se abran nuestros ojos. Quizá no se abrirán de tal forma que veamos literalmente al ejército divino que nos rodea y protege, pero con los ojos de la fe, basados en las promesas de Dios, podemos ver la realidad con otra mirada, llena de valor, seguridad y esperanza.

Cuando pases por situaciones límite, y estés a punto de entregarte a la desesperación, refúgiate en este incidente y recuerda que hay un mundo invisible, compuesto por el Dios todopoderoso y sus ángeles, que es tan real como lo que ves y sientes, y que ellos están dispuestos a intervenir en tu vida para protegerte y librarte de mil peligros.

 

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2015
“El Tesoro Escondido”
Por: Pablo Claverie






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